Sectores e industrias
Refrigeración crítica y continua para infraestructuras que no pueden parar.
La refrigeración de un centro de datos no admite paradas: cualquier fallo compromete el servicio. APINA aporta a este entorno la misma ingeniería de frío industrial de alta fiabilidad que opera en buques e infraestructura energética crítica, con refrigerantes naturales, redundancia y control preciso.
El auge de la IA ha disparado la densidad por rack —de 15 kW a 80-120 kW—, llevando la refrigeración líquida (direct-to-chip e inmersión) al estándar. Detrás de esos sistemas hace falta una producción central de frío eficiente y continua: ahí encaja la tecnología de APINA.

Los centros de datos consumen ya alrededor del 1,3 % de la electricidad mundial —entre 240 y 340 TWh al año— y la cifra se dispara con la inteligencia artificial. La electricidad es, con diferencia, su mayor gasto operativo.
Refrigerar define dos métricas: el PUE (energía total frente a energía de cómputo) y el WUE (litros de agua por kWh). El aire gasta más energía; el agua y la inmersión, menos energía pero más agua. Y la eficiencia se ha estancado: el PUE medio apenas baja desde 2018.

El calor que expulsa un centro de datos —en torno a 28 °C— suele desperdiciarse. Es justo el tipo de energía de baja temperatura que APINA convierte en valor: refrigeración por absorción que produce frío a partir de ese calor, o recuperación para alimentar redes de district heating. El residuo se convierte en recurso.
Enfriadoras de amoniaco (NH₃): GWP 0, ODP 0 y alta eficiencia. Preparadas para la prohibición europea de gases fluorados de alto GWP (F-Gas, 2027).
Reutilización del calor residual del centro de datos para redes de district heating o procesos industriales, en línea con la Directiva europea de eficiencia energética.
Frío a partir de calor sobrante o trigeneración, con consumo eléctrico mínimo: menos OPEX y mejor PUE global.
Tecnología TESTIAC® para desplazar la carga de refrigeración, recortar picos y aportar resiliencia y flexibilidad frente a la red.
Plantas de agua enfriada que alimentan refrigeración líquida (direct-to-chip e inmersión) para clústeres de alta densidad.
Diseño redundante (N+1), telegestión SCADA end-to-end y mantenimiento predictivo. Herencia de entornos de misión crítica.
La presión es mundial. La Directiva europea de eficiencia energética (2024) obliga a los grandes centros de datos a reportar y reutilizar su calor; el Reglamento F-Gas prohíbe desde 2027 los refrigerantes de alto GWP; y mercados como Alemania exigen un PUE ≤ 1,3. De Norteamérica a Oriente Medio, la dirección es la misma: los refrigerantes naturales y la recuperación de calor dejan de ser una opción para convertirse en requisito.

Para unidades CRAH/CRAC y para refrigeración líquida.
Agua enfriada para direct-to-chip e inmersión en clústeres de IA.
Frío centralizado para campus y agrupaciones de centros de datos.
Reutilización del calor para district heating o procesos industriales.
TES para desplazar carga y aportar resiliencia operativa.
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