ORIGEN DE LA TECNOLOGÍA
El origen de esta tecnología se basa en una problemática existente en las turbinas de gas empleadas para la
generación eléctrica, tanto más acusada cuanto mayores son las temperaturas máximas ambientales del emplazamiento
donde se encuentra la central.
A elevadas temperaturas ambientales, el aire tiene un mayor volumen específico. La masa de aire que entra a las
turbinas de gas (máquinas volumétricas) en estas condiciones es menor. Además, al tener el aire de entrada un
mayor volumen específico, es necesario realizar una mayor compresión del mismo, empeorando el rendimiento. Esta
es la razón por la que las turbinas de gas sufren una pérdida en el rendimiento y en la potencia generada según
aumenta la temperatura del aire de entrada.
Desafortunadamente, este efecto se manifiesta en las horas punta al coincidir el momento de máxima demanda energética
de la red con el de mayor temperatura ambiental (menor potencia generada). Es en este momento cuando la energía
eléctrica alcanza su mayor precio y cuando aparece la amenaza de cortes en el suministro eléctrico. A esto se añade
el incumplimiento de la garantía de potencia comprometida con la red: se dependerá de la climatología para poder
cumplir la potencia garantizada.
Para evitar estos efectos perjudiciales sobre el funcionamiento de la turbina, se han desarrollado sistemas de
enfriamiento de aire de entrada que consiguen contrarrestar el calor ambiental y llevar el punto de trabajo de
la turbina al deseado / óptimo.